Visión
Un llamado que recién comienza a tomar forma.
Ese nombre, Mundo Misionero, nació en el corazón del Pastor Teófilo Karkle en 2015, cuando escribió su libro El Vivir de Misiones, después de trabajar 17 años como misionero en Chile. Puede leer este libro aquí.
Desde 1991, y mayormente en 2015, el Pastor Karkle sintió que Chile necesitaba una Escuela de Misioneros. Solo ahora, en 2026, este proyecto está saliendo del papel.
Después de trabajar en una Escuela Misionera en Brasil, el matrimonio pastoral formado por Teófilo Karkle e Ivone Karkle recibió el llamado de Dios para implantar una Escuela Misionera en Chile. No partieron con una estructura ya armada, ni con un equipo, ni con recursos asegurados; partieron con la certeza de que Dios había hablado, y con la disposición de obedecer aunque el camino todavía no estuviera trazado.
No sería la primera vez que Dios elige comenzar así. Los grandes proyectos de Dios nacieron siempre con un matrimonio: Adán y Eva, Abraham y Sara, María y José. Ninguno de ellos vio primero el resultado; todos vieron primero el llamado, y confiaron en que Dios sostendría lo que Él mismo había encendido.
Eso es, hoy, Mundo Misionero: no una obra terminada, sino una semilla puesta en las manos de un matrimonio que decidió obedecer. Con esa misma sencillez, comenzamos a caminar.
Nuestro ministerio está basado en las Sagradas Escrituras como palabra revelada, viva e inerrante de Dios Padre, y en ella fundamentamos todo lo que creemos y hacemos.
Creemos en la ordenanza de Jesús de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura, y en el mandato de hacer discípulos. Por eso queremos preparar misioneros de Chile para Chile: hombres y mujeres formados con solidez bíblica y corazón de siervo, para que el mundo entero sea alcanzado para Cristo y esté preparado para el arrebatamiento de la Iglesia.
Creemos en las manifestaciones del Espíritu Santo y en la actualidad de sus dones para hoy; en su poder que convence al hombre de pecado y lo lleva al arrepentimiento; en el llamado al ministerio como algo que Dios sigue pronunciando sobre vidas concretas; en la llenura del Espíritu Santo y en el hablar en nuevas lenguas como evidencia de su presencia activa entre nosotros.
Sabemos que un llamado que recién nace no se sostiene solo. Por eso invitamos a hermanos de todas las iglesias, a empresas generosas y a familias bendecidas a caminar con nosotros desde este primer paso, con lo que Dios ya puso en sus manos: oración, tiempo, recursos o palabras de aliento.
No le pedimos que respalde algo ya construido, sino que se sume, desde el inicio, a un llamado que recién comienza a tomar forma, con la misma fe con la que un matrimonio dijo «sí» sin saber todavía cómo sería el camino. Cada persona que se une hoy no llega a una obra terminada: llega a formar parte de sus cimientos.
Si algo de esta visión tocó su corazón, lo invitamos a conocer el proyecto completo aquí, en nuestro sitio, y a escribirnos para caminar juntos este primer tramo.
¿Quieres caminar con nosotros?
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