Apocalipsis

Apocalipsis

CONTEXTO DE APOCALIPSIS

Apocalipsis es el sexagésimo sexto libro de la Biblia y cierra el canon de la Escritura. Su nombre procede del griego y significa revelación o desvelamiento, apropiado para un libro que descorre el velo sobre la historia y la consumación del plan de Dios en Cristo.

El libro abarca un arco temporal que une un tiempo concreto, hacia el final del siglo I, con visiones que se extienden hasta la eternidad. Los escenarios recorren la isla de Patmos, siete ciudades del Asia Menor, la sala del trono celestial, la nueva Jerusalén y los cielos nuevos y la tierra nueva.

En un contexto de persecución bajo Domiciano y presión cultural pagana, Apocalipsis presenta a un Dios soberano cuya historia culmina en la victoria del Cordero, cerrando con broche de oro toda la Escritura.

ESTILO DE APOCALIPSIS

Apocalipsis combina varios géneros literarios con extraordinaria riqueza. Alterna la carta circular con el apocalipsis propiamente dicho y la profecía, incluyendo visiones simbólicas, cartas a siete iglesias, cánticos celestiales, series de juicios con sellos, trompetas y copas, y descripciones de ciudades, usando el número siete y las visiones del Cordero como hilo conductor.

Su lenguaje es visionario y profundamente simbólico. Escenas como el Hijo del Hombre entre los candeleros, el Cordero inmolado que abre el libro, los cuatro jinetes, la mujer vestida del sol, la bestia del mar, la nueva Jerusalén descendiendo o el río de agua de vida se graban en la memoria por su fuerza poética. Los personajes aparecen con virtudes y caídas, mostrando a un Cordero vencedor.

PROPÓSITOS DE APOCALIPSIS

El propósito fundamental de Apocalipsis es revelar que Jesucristo es el Señor de la historia y que su victoria sobre el mal se consumará plenamente, pese a las apariencias contrarias del presente. El libro muestra que la fidelidad del creyente hasta la muerte no es pérdida, sino puerta a la corona de la vida.

Apocalipsis ofrece consuelo a las iglesias perseguidas, denuncia a las acomodadas, expone el juicio sobre todo poder idolátrico y describe la ciudad eterna. Presenta a Dios como Alfa y Omega, a Cristo como Cordero, León de Judá y Rey de reyes, y al creyente como vencedor por la sangre del Cordero.

El libro cierra así el canon bíblico con la invitación final: «Ven, Señor Jesús.»

AUTOR DE APOCALIPSIS

La tradición bíblica atribuye Apocalipsis al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, autor también del cuarto evangelio y de las tres cartas joánicas. Ireneo, Justino Mártir y otros padres antiguos testifican unánimemente esta autoría.

Su perfil lo capacita singularmente para esta obra. Apóstol anciano, desterrado a Patmos por el testimonio de Jesús bajo Domiciano, Juan recibió las visiones que debía escribir y enviar a las siete iglesias. Redactado hacia el final del siglo I, Apocalipsis refleja la voz del último apóstol sobreviviente, que en un horizonte oscuro para la iglesia eleva la mirada a la gloria del Cordero y transmite a todas las generaciones la certeza de que el Señor viene pronto.


Tu fe puede mover montañas