CONTEXTO DE ROMANOS
Romanos es el cuadragésimo quinto libro de la Biblia y abre la sección de las epístolas del Nuevo Testamento. Su nombre procede de la iglesia de Roma, cuya fe ya era conocida cuando Pablo le dirigió esta carta desde Corinto, hacia el 57 d. C.
El libro abarca un arco temporal concentrado en el momento de su redacción, aunque su horizonte teológico se extiende desde la creación hasta la consumación. Los escenarios implicados son Corinto, desde donde escribe el apóstol, Roma, destino de la carta, y la España que Pablo esperaba visitar.
En un contexto de tensiones entre creyentes de origen judío y gentil, Romanos presenta a un Dios justo y misericordioso que justifica por la fe a todo aquel que cree, preparando el escenario que desarrollarán las demás cartas paulinas.
ESTILO DE ROMANOS
Romanos combina varios géneros literarios con arquitectura sistemática. Alterna la argumentación teológica con preguntas retóricas, citas abundantes del Antiguo Testamento, doxologías, exhortaciones éticas y saludos personales, usando el tema de la justicia de Dios revelada en el evangelio como hilo conductor de toda la obra.
Su lenguaje es denso y profundamente argumentativo. Pasajes como la condenación universal, la justificación por la fe, la paz con Dios, la vida en el Espíritu, la certeza del amor de Cristo, el plan para Israel, el sacrificio vivo y el himno final de alabanza se graban en la memoria por su fuerza doctrinal. Los personajes aparecen con virtudes y caídas, mostrando a un Dios que ha manifestado su justicia por la fe en Jesús.
PROPÓSITOS DE ROMANOS
El propósito fundamental de Romanos es revelar el evangelio en su plenitud: la justicia de Dios recibida por fe, ofrecida al judío primeramente y también al griego. El libro muestra que todos han pecado, que todos pueden ser justificados por gracia y que esa justificación transforma la vida entera.
Romanos expone además la seguridad de salvación, la obra del Espíritu en el creyente, el lugar actual de Israel en el plan divino y la ética práctica de la comunidad cristiana, incluyendo la relación con las autoridades. Presenta a Dios como justo, veraz y fiel, y a la iglesia como comunidad de diversos unidos en Cristo.
El libro constituye así la síntesis más completa del pensamiento paulino y una cumbre de la teología cristiana.
AUTOR DE ROMANOS
La tradición bíblica atribuye Romanos al apóstol Pablo, como la propia carta declara en su saludo inicial, asistido en la redacción por el amanuense Tercio, que se presenta al final. El reconocimiento unánime de la iglesia primitiva confirma su autoría.
Su perfil lo capacita singularmente para esta obra. Fariseo formado por Gamaliel, convertido camino a Damasco y apóstol de los gentiles, Pablo conocía por experiencia el paso del legalismo a la gracia. Escrito en el 57 o 58 d. C. desde Corinto, Romanos refleja la voz de un siervo maduro que, antes de viajar a Jerusalén con la ofrenda y luego a Roma, expone con orden y pasión el evangelio de la gracia.