CONTEXTO DE NAHÚM
Nahúm es el trigésimo cuarto libro de la Biblia y pertenece a los profetas menores del Antiguo Testamento. Su nombre significa consuelo, tema paradójico, pues el libro es casi íntegramente un oráculo de juicio contra Nínive, capital asiria.
El libro abarca un arco temporal concentrado, compuesto entre la caída de Tebas en el 663 a. C., mencionada como hecho pasado, y la caída de Nínive en el 612 a. C., anunciada como inminente. El escenario evocado es la propia Nínive, con sus murallas colosales, sus canales, sus leones esculpidos y su ejército que había aterrorizado al mundo antiguo durante siglos.
En un contexto de opresión asiria prolongada y desesperanza entre los pueblos sometidos, Nahúm presenta a un Dios justo y vengador que no tolera indefinidamente la violencia del imperio, preparando el escenario que continuará en Habacuc.
ESTILO DE NAHÚM
Nahúm combina varios géneros literarios con impresionante fuerza poética. Predomina el oráculo contra la nación, intercalado con un himno teofánico inicial, descripciones vívidas del asalto a la ciudad y una elegía final, usando la caída irreversible de Nínive como hilo conductor de toda la obra.
Su lenguaje es torrencial y profundamente evocador. Escenas como los carros corriendo por las calles, los látigos y las ruedas estruendosas, el león que ya no encuentra presa o la ciudad convertida en charca se graban en la memoria por su fuerza plástica. Los personajes aparecen con virtudes y caídas, mostrando a un Dios celoso, bueno para los que esperan en él y terrible para los tiranos.
PROPÓSITOS DE NAHÚM
El propósito fundamental de Nahúm es revelar que la paciencia de Dios con los opresores tiene un límite fijado por su justicia. El libro muestra que el Señor es bueno refugio en el día de la angustia para quienes confían en él, pero consumidor temible para quienes persisten en la maldad.
Nahúm consuela así al pueblo de Judá, aún bajo presión asiria, asegurándole que el imperio aparentemente invencible caerá. Presenta a Dios como celoso, soberano sobre las naciones y vengador contra la opresión sistemática, y al creyente como siervo llamado a esperar con paciencia y confianza en medio del dolor.
El libro completa el mensaje de Jonás, recordando que la misericordia divina tiene término cuando se desprecia.
AUTOR DE NAHÚM
La tradición bíblica atribuye Nahúm al profeta que le da nombre, llamado también el elcosita, por referencia a una aldea llamada Elcos cuya ubicación exacta se ha perdido. De su vida personal apenas sabemos algo más fuera del propio libro.
Su perfil de profeta poeta, dueño de una fuerza literaria comparable a Isaías, lo capacita para esta obra compacta y vibrante. Nahúm conocía bien la arquitectura militar y las costumbres asirias, lo que da credibilidad y detalle a su mensaje. Escrito hacia la segunda mitad del siglo VII a. C., Nahúm refleja la voz anónima de un siervo de Dios que, desde la pequeñez de Judá, anuncia con valentía la caída del imperio más temible de su tiempo, confiando en la justicia del Señor.