CONTEXTO DE CANTARES
Cantares es el vigésimo segundo libro de la Biblia y pertenece a la sección poética y sapiencial del Antiguo Testamento. Su nombre completo, Cantar de los Cantares, es un superlativo hebreo que designa el más sublime de los cánticos, destacando su valor entre la tradición lírica de Israel.
El libro abarca un arco temporal breve, probablemente correspondiente a un tiempo de cortejo y boda. Los escenarios evocados son la viña, los jardines floridos, el lecho nupcial, las calles de Jerusalén y los montes del Líbano, mostrando un itinerario poético por los lugares más luminosos del amor fiel.
En un contexto donde el erotismo pagano se mezclaba con cultos idolátricos, Cantares presenta con pureza la belleza del amor conyugal como don del Creador, preparando el escenario de una visión integral del hombre y la mujer que resonará en los profetas.
ESTILO DE CANTARES
Cantares combina varios géneros literarios con sensibilidad extraordinaria. Alterna el diálogo dramático entre los amados con cantos corales, descripciones corporales, ensueños nocturnos y escenas de búsqueda, usando los elogios recíprocos como hilo conductor de toda la obra.
Su lenguaje es sensorial y profundamente evocador. Imágenes como los jardines cerrados, los perfumes, las palomas en las hendiduras, el sello sobre el corazón o el llamado del amado tras la reja se graban en la memoria por su fuerza poética. Los amantes aparecen con virtudes y caídas, mostrando a un Dios que honra con su bendición el amor fiel y exclusivo.
PROPÓSITOS DE CANTARES
El propósito fundamental de Cantares es revelar que el amor conyugal, con toda su dimensión emocional y corporal, es un don bueno del Creador digno de ser celebrado con pureza y arte. El libro muestra que la sexualidad humana, vivida en el pacto matrimonial, no es profana sino sagrada.
Cantares enseña además el valor de la fidelidad, la admiración mutua y la exclusividad como claves de un amor maduro. Presenta a Dios como autor del amor humano, y a los esposos como imagen viva del pacto entre el Señor y su pueblo, lectura ya presente en los profetas.
El libro ha sido leído también, en la tradición cristiana, como canto del amor de Cristo por la Iglesia, anticipando el misterio del esposo y la esposa que se despliega en Efesios y Apocalipsis.
AUTOR DE CANTARES
La tradición bíblica atribuye Cantares al rey Salomón, cuyo nombre aparece en el título y a lo largo del poema. 1 Reyes afirma que Salomón compuso mil cinco cantares, entre los cuales este es presentado como el más excelente.
Su perfil de rey sabio, poeta y conocedor del mundo natural lo capacita para esta composición refinada, donde la flora, la fauna y la vida cotidiana se entretejen con el lenguaje del amor. Escrito hacia el siglo X a. C., Cantares refleja la voz de un siervo de Dios que celebra con libertad y belleza el don del amor humano, dejando al pueblo de todas las épocas un cántico que educa el corazón y eleva la afectividad hacia su Creador.